Los calé nada más verlos entrar a la oficina. Él, con traje y corbata, zapatos brillantes, la cabeza bien alta, el pelo engominado, tenía ese andar característico del que quiere parecer lo que no es. Ella, vestida de firma y recién salida de la peluquería, seguramente aleccionada y acostumbrada desde muy joven, lo llevaba mejor. Él traía una carpeta bajo el brazo, nueva, cerrada y sin muchos papeles en su interior. A ella le colgaba un portátil del hombro. Hablaban entre ellos de lo que parecía un tema trivial, sonriendo, como intentando quitar hierro al asunto. Pero se les notaba. Aquellos dos venían a vender.
Me levanté del asiento, cogí el paquete de tabaco de encima de la mesa y me dirigí hacia la puerta. Iban directos al despacho del jefe. Me crucé con ellos a medio camino.
- Buenos días.
Lo dije bien alto, mirándolos a la cara, incluso disminuyendo la velocidad de mi paso. Quería darles una oportunidad. Él levantó el mentón, miró fugazmente a algún punto indeterminado entre mi pecho y mi boca y murmuró algo inentendible. Ella ni siquiera movió los ojos. Ya lo había hecho al levantarme, al caminar, de arriba abajo y sin ningún pudor. Sólo necesitó un par de segundos para decidir que las all star desgastadas, los vaqueros rotos, la camiseta lisa, la barba de tres días y el pelo revuelto no le interesaban.

Salí de la oficina y bajé al fumadero. Tardé unos quince minutos en volver a subir. No tenía ninguna prisa. Para cuando lo hice, aquellos dos ya estaban sentados delante de mi mesa. Se apuraron a levantarse al verme llegar. Ahora sí me miraron a la cara, sonriendo amablemente, con las manos dirigidas hacia mí. Ahora sí. Les di la mano y de nuevo los buenos días, también sonriendo.
- Buenos días! Ya nos han informado que es usted el que lleva todo lo relacionado con la informática en la empresa, así que permítanos que le informemos que somos una gran empresa de consumibles que... ...los mejores precios del mercado... ...garantía insitu... ...somos muy importantes... ...grandes clientes que han confiado en nuestros servicios...
- Me parece muy interesante, pero ahora mismo no tengo demasiado tiempo. Déjeme la información y ya los llamaré.
Jamás he vuelto a hablar con ninguno de ellos.
Fotografía: Mads1539
Me levanté del asiento, cogí el paquete de tabaco de encima de la mesa y me dirigí hacia la puerta. Iban directos al despacho del jefe. Me crucé con ellos a medio camino.
- Buenos días.
Lo dije bien alto, mirándolos a la cara, incluso disminuyendo la velocidad de mi paso. Quería darles una oportunidad. Él levantó el mentón, miró fugazmente a algún punto indeterminado entre mi pecho y mi boca y murmuró algo inentendible. Ella ni siquiera movió los ojos. Ya lo había hecho al levantarme, al caminar, de arriba abajo y sin ningún pudor. Sólo necesitó un par de segundos para decidir que las all star desgastadas, los vaqueros rotos, la camiseta lisa, la barba de tres días y el pelo revuelto no le interesaban.

Salí de la oficina y bajé al fumadero. Tardé unos quince minutos en volver a subir. No tenía ninguna prisa. Para cuando lo hice, aquellos dos ya estaban sentados delante de mi mesa. Se apuraron a levantarse al verme llegar. Ahora sí me miraron a la cara, sonriendo amablemente, con las manos dirigidas hacia mí. Ahora sí. Les di la mano y de nuevo los buenos días, también sonriendo.
- Buenos días! Ya nos han informado que es usted el que lleva todo lo relacionado con la informática en la empresa, así que permítanos que le informemos que somos una gran empresa de consumibles que... ...los mejores precios del mercado... ...garantía insitu... ...somos muy importantes... ...grandes clientes que han confiado en nuestros servicios...
- Me parece muy interesante, pero ahora mismo no tengo demasiado tiempo. Déjeme la información y ya los llamaré.
Jamás he vuelto a hablar con ninguno de ellos.
Fotografía: Mads1539
9 Comentarios:
Lo mejor que hicistes (o hizo el chico).
Buen relato :D
Muy buena la historia y bien hecho, no se puede ir así por la vida, yo siempre llevo mis all star al trabajo, mis jefes nunca me han dicho nada, pero cuando hablan conmigo, de refilón me miran los tenis, aveces se les nota la cara de sorpresa. Un saludo y a por ellos que son pocos y cobardes.
distintos disfraces, el mismo carnaval.
Menudos petardos de vendedores.
lA HISTORIA MUY BIEN ME CONMOVIO.
BUENO SALUDOS MEN, HACE UN BUEN QUE NO DEJO MI GUELLA AQUI, PERDONE,
PERO YA REGRESAMOS A LAS ANDADAS A TODO VAPOR Y SIN CONTRATIEMPO.
HAA PORCIERTO ¿TE GUSTARIA INTERCAMBIAR LINKS? SI ES ASI, PORFAVOR INFORMAME SALE VALE
NOS VEMOS SALUDOS
Ya sabes cómo es esto de "las pintas"...
Lo que no entra por los ojos...
A mí me suele pasar también...comoimaginarás...
;-)
Salud!
ja, ja que bueno estuvo, yo les recomendaría un buen curso de marketing, menos gomina y no desechar a nadie por sus pintas, nunca se sabe con quien estas hablando (aunque lleven all star)
Un relato genial. No sólo por si ha ocurrido o no en realidad, sino que está muy bien contado.
Además, hiciste muy bien, que ya está bien de aguantar prepotentes.
Un saludo.
jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...!!!!
A mí me pasa muy seguido!!jajajaa..pinche gente!!!! (Como decimos en méxico)....superficial hasta la pered de enfrente!
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